Taladrinas, ¿Qué riesgos tienen para nuestra salud?

Se considera que más del 98% de la energía mecánica que entra en juego en una operación de mecanizado se transforma en calor, en función de variables tales como el tipo de material, ángulo y profundidad de corte y velocidad del mecanizado.

Con el fin de evitar un sobrecalentamiento en el punto de corte, que conduciría inevitablemente a un deterioro prematuro de la herramienta y a un acabado superficial no deseado de la pieza, el calor producido en la operación debe ser eliminado del modo más rápido y eficaz posible.

Para ello se utilizan los llamados Fluidos de Corte, que pueden definirse como líquidos de composición variada, que se adicionan al sistema pieza-herramienta-viruta de una operación de mecanizado, con el fin de lubricarlo y eliminar el calor que se genera.

Atendiendo a su contenido en aceite mineral, los fluidos de corte pueden clasificarse en:

  • Fluidos aceitosos o aceites de corte propiamente dichos.
  • Fluidos acuosos, conocidos como taladrinas.

A su vez, estas últimas se dividen en:

  • Emulsiones simples
  • Sintéticas
  • Semisintéticas
  • Neosintéticas

Todos estos fluidos de corte, cuyas funciones esenciales durante el mecanizado son refrigerar y lubricar, suelen contener un variado surtido de aditivos que les confieren propiedades tales como estabilizar las emulsiones, inhibir la corrosión de piezas, herramientas y equipos de trabajo, reducir la proliferación de microorganismos (bacterias, hongos y levaduras); evitar la formación de espumas, disminuir o aumentar la dureza del agua, etc., con lo que a la propia agresividad de los productos de base, hay que añadir la que proporcionan los citados aditivos.

taladrina

¿Qué son las taladrinas?

La taladrina se suele bombear directamente sobre el filo de la herramienta para evitar su posible calentamiento durante el proceso. Gracias a su poder de limpieza, a veces llega a ser también usado para la evacuación de residuos y a su vez evitando el óxido en los metales.

Las fresadoras, taladros, tornos y sierras de cinta suelen ser de las herramientas que más requieren de taladrinas para su optimo funcionamiento.

Las taladrinas están compuestas principalmente de agua, aceite y aditivos, una mezcla denominada emulsión. Estas emulsiones responden a una concentración variable, generalmente 95% de agua y 5% de aceite, que responde al uso al que va a dedicarse el producto.

No obstante, existen también taladrinas sintéticas, es decir, sin contenido de aceites minerales en su formulación. En este caso, las mezclas obtenidas son soluciones, no emulsiones.

El empleo de aditivos (protectores de corrosión, antioxidantes, antiespumantes, emulsificadores…) potencia las propiedades de refrigeración y lubricación de la taladrina, al tiempo que ofrecen protección a las máquinas, herramientas, piezas e incluso al mismo producto.

Los riesgos de la taladrina

La utilización de estos productos comporta una problemática compleja, cuyo estudio debe abordarse desde dichos perspectivas diferentes, como son el ámbito laboral y el medio ambiente.

En cuanto a la problemática laboral en España, se estima que nada más en el sector metalúrgico, el número de personas implicadas en la manipulación de estos productos alcanzaría la cifra de 90.000, pudiendo aproximarse a las 300.000, si se considera la totalidad del tejido productivo. Pero a pesar del elevado número de trabajadores expuestos a fluidos de corte, los riesgos derivados de su manipulación no se hallan bien definidos a causa de la escasa información que se tiene acerca de su naturaleza química, por lo que tratar la cuestión con rigor desde el punto de vista preventivo constituye, en numerosas ocasiones, un problema de gran complejidad.

taladrina

Los efectos que sobre la salud de los usuarios pueden provocar estos productos son:

  • Afecciones cutáneas
  • Alteraciones del tracto respiratorio
  • Afecciones neoplásicas (cáncer) de localizaciones diversas

Soluciones a la problemática

La estrategia a desarrollar comprende cinco líneas de actuación:

  • Extremar la higiene personal y la limpieza del entorno de trabajo.
  • Conocer los componentes de los productos utilizados, a través de las fichas de seguridad.
  • Desarrollar un programa de protección dermatológica que incluya el uso de cremas barrera o guantes de protección, cuando sea posible, en el transcurso del trabajo; jabón neutro para el aseo personal antes de comer y al finalizar la jornada, y crema hidratante para restituir el manto ácido de la piel al finalizar el trabajo.
  • Vigilancia médica permanente, estableciendo un registro de dermatosis.
  • Aspirar y Filtrar las NEBLINAS de ACEITE que las taladrinas producen en los procesos.

La prevención de las alteraciones del tracto respiratorio se abordará preferentemente, con la adopción de acciones correctoras de carácter primario, como cambiar el producto generador del problema por otro menos agresivo; cerrar el foco generador de niebla y aerosoles; implantar un sistema de extracción localizada, o modificar las condiciones de la operación, como mecanizar en seco, cuando sea posible.

Por lo que concierne al impacto ambiental de los fluidos de corte, se centra básicamente en:

  • Las emisiones a la atmósfera de productos agresivos para la capa de ozono, que proviene de la incineración de residuos aceitosos conteniendo cloro orgánico.
  • Los vertidos de aguas residuales previamente tratadas, procedentes de taladrinas conteniendo derivados fenolícos.

La prevención más eficaz de esta problemática se centra en aumentar la utilización de aceites de corte exentos de cloro orgánico, así como de taladrinas que no contengan derivados fenólicos y, por supuesto, la aspiración y filtración localizada - es decir, en su origen - de las NEBLINAS de ACEITE que las taladrinas producen cuando se utilizan en los procesos industriales.

En BARIN, ponemos a disposición de nuestros clientes nuestra línea “MIST ELIMINATOR” diseñada para capturar y filtrar las “NEBLINAS de ACEITE” generadas por el uso de taladrinas en los procesos de mecanizado.

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La prevención de las alteraciones del tracto respiratorio se abordará preferentemente, con la adopción de acciones correctoras de carácter primario, como cambiar el producto generador del problema por otro menos agresivo; cerrar el foco generador de niebla y aerosoles; implantar un sistema de extracción localizada, o modificar las condiciones de la operación, como mecanizar en seco, cuando sea posible.

Por lo que concierne al impacto ambiental de los fluidos de corte, se centra básicamente en:

  • Las emisiones a la atmósfera de productos agresivos para la capa de ozono, que proviene de la incineración de residuos aceitosos conteniendo cloro orgánico.
  • Los vertidos de aguas residuales previamente tratadas, procedentes de taladrinas conteniendo derivados fenolícos.

La prevención más eficaz de esta problemática se centra en aumentar la utilización de aceites de corte exentos de cloro orgánico, así como de taladrinas que no contengan derivados fenólicos y, por supuesto, la aspiración y filtración localizada - es decir, en su origen - de las NEBLINAS de ACEITE que las taladrinas producen cuando se utilizan en los procesos industriales.

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